Es importante reconocer la verdadera causa de nuestra infelicidad. Si continuamente culpamos a los demás de nuestros problemas es porque estamos dominados por los engaños.
Si de verdad disfrutáramos de paz interior y controláramos nuestra mente, no nos enfadaríamos ante las circunstancias adversas, y tampoco culparíamos a los demás ni los consideraríamos nuestros enemigos.
La persona que ha subyugado su mente y ha eliminado el odio considera que todos los seres son sus amigos. Por ejemplo, el Bodhisatva, cuya única motivación es beneficiar a los demás, no tiene enemigos.
Aunque, por lo general, nadie desearía perjudicarlo, si alguien le causara algún daño, seguiría considerándolo su amigo. Gracias a su práctica de la paciencia, su paz interior permanecería inalterable y su amor por su atacante no disminuiría.
Este es el poder de una mente controlada. Por lo tanto, la mejor manera de librarnos de nuestros enemigos es eliminando el odio de nuestra mente.
Si somos capaces de reconocer los malos pensamientos antes de que se conviertan en odio, nos resultará más fácil controlarlos. De este modo, no correremos el riesgo de reprimir nuestro enfado y de que se convierta en rencor.
Controlar el enfado no es lo mismo que reprimirlo. Esto último lo hacemos cuando ya domina nuestra mente, aunque no lo reconozcamos. Pretendemos no estar enfadados y controlamos nuestras acciones, pero no el odio propiamente dicho.
Esto es peligroso porque el enfado continuará creciendo en nuestra mente hasta que un día termine desbordándose.
En cambio, cuando controlamos el enfado, sabemos lo que está ocurriendo en nuestra mente. Somos conscientes de cómo surge y de que si dejamos que siga aumentando, nos causará enorme sufrimiento, y tomamos la decisión de responder de manera más constructiva.
De este modo, evitaremos que el odio se desarrolle y no tendremos que reprimirlo. Cuando aprendamos a controlar el enfado, seremos felices tanto en esta vida como en las futuras.
Por lo tanto, aquellos que desean ser felices deben esforzarse por liberar su mente del veneno del odio.
*Cómo controlar el enfado*
El odio o enfado es una de las perturbaciones mentales más comunes y destructivas que nos afecta casi todos los días.
Para solucionar el problema del odio, primero debemos identificarlo y reconocer que nos perjudica tanto a nosotros mismos como a los demás, y apreciar los beneficios de tener paciencia con las dificultades. Luego, debemos aplicar métodos apropiados para reducir nuestro enfado en la vida diaria y evitar que vuelva a surgir.
¿Qué es el odio? El odio es una mente perturbada que observa un objeto animado o inanimado, piensa que es desagradable, exagera sus malas cualidades y desea perjudicarlo.
Por ejemplo, cuando nos enfadamos con nuestra pareja, nos parece desagradable. Después, exageramos sus malas cualidades recordando todo lo que nos disgusta de ella y olvidando su bondad, y creamos la imagen de una persona intrínsecamente llena de faltas. Entonces, deseamos perjudicarla de algún modo, por ejemplo, criticándola o despreciándola.
Puesto que el enfado está basado en una exageración, la persona o el objeto que observa, en realidad, no existe. Además, como se expondrá más adelante, es una mente destructiva que no nos beneficia en absoluto. Después de comprender la naturaleza del odio y las desventajas de generarlo, debemos observar nuestra mente con atención en todo momento para reconocerlo en cuanto surja.