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La Coctelera

Categoría: reflexiones

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Mi nombre es Felicidad

Soy parte de la vida de aquellos que tienen amigos, porque tener amigos es ser Feliz.

Soy parte de la vida de aquellos que viven rodeados por personas como tu, pues vivir así es ser Feliz.

Soy parte de la vida de aquellos que creen que ayer es pasado, mañana es futuro y hoy es un regalo, por eso es llamado presente.

Formo parte de la vida de aquellos que creen en la fuerza del Amor, que creen que para una historia bonita no hay punto final.

Yo estoy casada ¿sabían?... Estoy casada con El Tiempo.

Ah... ¡mi marido es lindo!

Él es responsable de la solución de casi todos los problemas.

Él reconstruye los corazones, él cura heridas, él vence la Tristeza...

Juntos, El Tiempo y yo tuvimos tres hijos:
La Amistad, La Sabiduría y El Amor.

La Amistad es la hija mayor. Una muchacha linda, sincera, alegre. Ella brilla como el sol.

La Amistad une a las personas, nunca pretende herir, siempre consolar.

La del medio, es La Sabiduría, culta, íntegra, siempre fue la más apegada al padre, El Tiempo. ¡La Sabiduría y El Tiempo andan siempre juntos!

El menor es El Amor. ¡Ah, cuánto trabajo me da! Es terco, a veces sólo quiere vivir en un lugar... Yo vivo diciendo: Amor, fuiste hecho para vivir en dos corazones, no en uno.

El Amor es complejo, pero es lindo, ¡muy lindo! Cuando él comienza a hacer estragos y perjuicios yo llamo a su padre y pronto El Tiempo sale a cerrar todas las heridas que El Amor abrió.

Una persona muy importante me enseñó una cosa:
Todo final siempre es verdadero; si todavía no conoce su verdad, es porque no llegó el final.

Por eso, cree siempre en mi familia. Cree en El Tiempo, en La Amistad, en La Sabiduría y principalmente en El Amor. Y con seguridad un día, yo, La Felicidad, golpearé a tu puerta...

Ten Tiempo para los Sueños... ellos conducen en su carruaje hacia las Estrellas.

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Hazlo de todos modos

Las personas son a menudo irrazonables, ilógicas y egocéntricas; De todos modos, perdónalos.

Si eres bondadoso, las personas pueden acusarte de tener motivos egoístas ulteriores; De todos modos se bondadoso.

Si eres exitoso, ganarás algunos falsos amigos y otros verdaderos enemigos; De todos modos se exitoso.

Si eres honesto y franco, las personas te van a engañar; De todos modos se honesto y franco.

Lo que demoraste años en construir, puede alguien destrozarlo en una noche; De todos modos construye.

Si has encontrado serenidad y felicidad, vas a despertar celos y envidias; De todos todos se feliz.

El bien que haces hoy, olvidaran a menudo las personas mañana; De todos modos haz el bien.

Dale al mundo lo mejor de ti, aunque puede que no sea suficiente; De todos modos dale al mundo lo mejor de ti; Por que en el análisis final, te darás cuenta que el asunto es solo entre tu y Dios; Ya que en todo caso, jamás fue un asunto entre tu y ellos.

Escrito por la Madre Teresa de Calcuta

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La palabra, siempre

Nos alivia pensar que nuestros hijos vivirán durante toda nuestra vida, que los amigos estarán a nuestro lado hasta el final... que todos los embarazos llegarán a término, que todos los bebés nacerán sanos, y vivirán por muchos años.
Nos empeñamos en jurarnos amor para toda la vida, aún sabiendo que es sólo una expresión de deseo...
En el amor, como en la vida, los "siempre", los "para toda la vida", los "nunca", nos calman... nos eximen de pensar en lo peor, en la muerte, en los imprevistos, en el dolor, en la injusticia, en los imponderables...
Y cuando las cosas no salen como hubiéramos querido, siempre podemos culpar a Dios, al destino, a la mala suerte...
Lo cierto es que la vida se maneja bien distinto... nos sobresalta, nos confunde, nos enoja, nos cambia los planes, y cuando nos acostumbramos, nos lo vuelve a cambiar.
Y que, a la larga, cuando miramos para atrás, cada cosa fue para mejor. Claro, si lo sabemos ver...
Tal vez debiéramos vivir con más entrega, con más ingenuidad, con menos exigencia... Tal vez debiéramos entender que las personas, las situaciones, están en nuestras vidas por algo, y que a veces la sutil presencia de otro es suficiente para un gran aprendizaje, para un gran cambio.
No son mejores las amistades que duran toda la vida, que aquellas que duran solamente unos días...
No son mejores las relaciones para siempre, que aquellas fugaces, que pueden cambiarnos la vida...
La intensidad no tiene relación con la permanencia en el tiempo...
Nada es para siempre, y cuando podamos comprender eso, entenderemos que cada momento vivido con alguien, cada instante sutil de la vida, tiene un mensaje para darnos, nos ocurre por algo, y que a veces bastan unos pocos segundos para captar el mensaje, y seguir nuestro camino, o dejar libre al otro para que siga el suyo...
Claro que es lindo tener amigos de toda la vida, relaciones intensas y duraderas. A veces tenemos el privilegio de contar con ellas. Pero otras veces, el roce es fugaz, casi imperceptible. A veces ni nos cuestionamos para qué tuvo que pasarnos esto en la vida.
He aprendido que cuando uno da lo mejor de sí, y toma lo que la vida, o la otra persona tiene para dar, puede seguir su camino en paz, sabiendo que el contacto ha sido posible, y que algo bueno saldrá de ello.
Y fundamentalmente, podemos dejar que el otro también se vaya en paz... sin reclamos, sin culpas, sin rencores...
Cada segundo puede ser una eternidad... de hecho, la Eternidad, no es más que una sucesión de instantes...

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Decálogo de la ternura

Todos tenemos necesidad de dar y recibir amor. Si no lo hacemos así, la vida se oscurece.
Para vivir la ternura no se necesitan grandes cualidades. Basta expresar con espontaneidad el amor, sin avergonzarse.
La verdadera ternura se conjuga en voz activa y voz pasiva. No sólo hay que darla sino recibirla con espontaneidad y alegría.
La ternura debe expresarse con naturalidad y en todo momento, pero sobre todo, en los momentos tensos y difíciles.
La ternura no es amanerada ni trivial y no se compagina con la agresividad.
Vivir la ternura no significa ser débil y manejable, sino generoso y acogedor. La ternura no se riñe con la energía.
La ternura no es exclusiva de la relación madre hijo. La familia, los hermanos y compañeros agradecen también este sentimiento.
La ternura se aprende cada día dando amor. Nunca es tarde para empezar a practicarla. Si bien es difícil entender la verdadera sexualidad sin ternura.
No confundas nunca la sexualidad con la ternura. Dar, expresar, y recibir ternura, es siempre muestra evidente de madurez.

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QUIEN ES EL CIEGO

Aquel año el invierno neoyorquino se extendió lánguidamente hasta fines de abril. Como vivía sola y era ciega, tendía a permanecer en casa gran parte del tiempo.

Por fin, un día el frío desapareció y entró la primavera, llenando el aire con una fragancia penetrante y alborozadora. Por la ventana de atrás, un alegre pajarito gorjeaba con persistencia, invitándome a salir.

Consciente de lo caprichoso que es abril, me aferré a mi abrigo de invierno pero, como una concesión al cambio de temperatura, dejé mi bufanda de lana, mi sombrero y mis guantes. Tomando mi bastón de tres picos salí alegremente al pórtico que lleva directamente a la calle. Levanté la cara hacia el sol, dándole una sonrisa de bienvenida en reconocimiento por su calidez y su promesa.

Mientras caminaba por la calle cerrada donde vivo , mi vecino me saludó con un "hola" musical y preguntó si deseaba que me condujera a alguna parte. "No, gracias" respondí. " Mis piernas han estado descansando todo el invierno y mis articulaciones necesitan desesperadamente de ejercicio, así que iré caminando".

Al llegar a la esquina aguardé, como era mi costumbre, a que alguna persona me permitiera atravesar con ella la calle cuando el semáforo estuviera en verde.

El sonido del tráfico me pareció un poco más largo que de costumbre, y sin embargo, nadie se ofreció a ayudarme.

Permanecí allí pacientemente y comencé a canturrear una melodía que recordaba. Era una canción de bienvenida a la primavera que había aprendido de niña en la escuela.

De repente, una voz masculina, fuerte y bien modulada, me habló:

"Parece un ser humano muy alegre", dijo. "¿Me daría el placer de acompañarla al otro lado de la calle?".

Adulada por tanta caballerosidad, asentí sonriendo, musitando un "sí" apenas inteligible.

Con amabilidad me rodeó el brazo con su mano y bajamos de la acera. Mientras avanzábamos lentamente, habló del tema más obvio -el clima- y qué bueno era estar vivo en un día como aquel.

Caminábamos al mismo paso y era difícil saber quién conducía a quién.

Apenas habíamos llegado al otro lado cuando una y otra vez comenzaron a escucharse las impacientes bocinas; seguramente había cambiado el semáforo.

Dimos algunos pasos más para alejarnos de la esquina.

Me volví hacia él para agradecer su ayuda y su compañía. Antes de que hubiera pronunciado una palabra, me habló:

"No sé si sabe", dijo, "qué grato es encontrar a alguien tan alegre como usted que acompañe a un ciego como yo a atravesar la calle".

Aquel día de primavera ha permanecido en mi memoria por siempre.

“Pequeños Milagros”, (Yitta Halberstam/Judith Leventhal)

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Una lágrima

Una lágrima: es eso que humedece los ojos del mundo. Y que el mundo se empeña en ocultar. Es eso que nos tragamos tantas veces por soberbia, por orgullo, por demostrar fortaleza y queda atorada en la garganta, apretada en el corazón, comprimiéndonos todo. Es tan profunda, que no sabemos con certeza de donde nace, ni si podrá morir alguna vez. 
A veces una lágrima: cicatriza una herida, lava una pena y ablanda.
Una lágrima: es un recuerdo, una angustia, una desesperación, una interrogante. Una lágrima: puede ser a veces el comienzo del perdón, la primera luz de la rectificación que hace estrechar una mano. 
Una lágrima: puede ser rebeldía o arrepentimiento, odio, amor, luz o sombra.
Una lágrima puede ser el sueño desvanecido que rozó nuestros párpados o el amor perdido que aún está dulce, húmedo. 
Una lágrima: es a veces la gota mágica que hace cambiar por dentro cuando tenemos que pagar nuestra cuota de dolor, la lágrima ayuda.
Cuando la derramamos en el corazón querido, o en la intimidad de la amistad, la lágrima une, estrecha, funde. 
La lágrima transforma, enseña, disuelve los rencores, las espinas, las malas yerbas que van creciendo en la amistad e impidiendo acercarse, abrazarse, comprenderse. La lágrima descubre.
El que ignora tus motivos, no te conoce. 
La lágrima es un don.
"Dichosos los que saben llorar! Son perlas para el collar de la vida.
Son rocío para el temblor de una rosa. Son estrellas para las manos de Dios!"

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Vivir sin máscara

Hoy quiero compartir con todos vosotr@s un texto digno de reflexión del psiquiatra y escritor Jorge Bucay.

Y entonces...abro el baúl de los recursos y me disfrazo: una nariz redonda, un poco de colorete, un sombrero atractivo, unos zapatos graciosos y, sobre todo saco y corbata (porque no hay que perder la formalidad)... y te engaño... te estafo... te miento...

Tú aceptas mi disfraz, quieres mi disfraz, admiras mi disfraz... y si lo hago bien, quizás... ni siquiera te des cuenta que te estás relacionando conmigo. Un día, yo me doy cuenta y empiezo a extrañarte. Quiero que hagas contacto conmigo...conmigo de verdad... Y saco la nariz, el colorete, el sombrero, los zapatos, el saco y la corbata. Y guardo todo en el baúl de los recursos y guardo el baúl bien lejos, como para que no estorbe el paso. Ahora sí soy yo ven conmigo, mírame tócame huéleme escúchame soy yo.

El ser humano siempre está en busca de la aceptación ¡sí! De los que nos rodean por esa razón optamos diferentes disfraces cuando no nos damos cuenta que lo importante es aceptarnos tal cual somos, para así poder relacionarnos con los demás de una forma auténtica.

Estamos viviendo en un mundo utilitario en el cual las crisis de valores universales, familiares económicas etc. no hacer ser victimas del egoísmo esto es: te quiero mientras cubras con mis necesidades económicas, afectivas modus vivendus mientras compagines con mi manera de pensar y vivir; damos a los demás lo que desechamos pensando la mayor parte del tiempo únicamente en nuestras propias necesidades sin pensar un poco en los que nos rodean.

Lo importante de todo esto es que lleguemos a ser quienes realmente somos.

Bucay

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No bailes tan deprisa

Alguna vez has visto a los niños jugando?.
O escuchado el chisporroteo de la lluvia en el suelo?.
Alguna vez has seguido a una mariposa en su errático vuelo u observado al sol desvaneciéndose en la noche?
Mejor detente, no bailes tan de prisa, el tiempo es corto, la música no durará.
Cuando te preguntas: ¿Quién soy?, ¿Escuchas la respuesta?
Cuando el día acaba ¿te recuestas en tu cama con los siguientes cien coros corriendo por tu cabeza?
Mejor detente, no bailes tan de prisa, el tiempo es corto, la música no durará.
¿Alguna vez le has dicho a tu hijo: "Hoy no, lo haremos mañana" y en tu apatía no viste su tristeza?
¿Alguna vez has perdido el tacto, dejando a algún buen amigo morir porque jamás tuviste tiempo para llamar y decirle "Hola"?.
Mejor detente, no bailes tan de prisa, el tiempo es corto, la música no durará.
Cuando corres demasiado rápido para llegar a alguna parte ¿te pierdes la mitad de la diversión de llegar ahí?
Cuando te preocupas y te apuras durante el día es como un regalo sin abrir... tirado a la basura.
La vida no es una carrera, se toma un poco más lentamente; escucha la música antes de que la canción termine.